Sí, me encanta viajar. Es más, viajo mucho. Y qué?


Sí, me encanta viajar. Mejor dicho, me muero por viajar. Es más, cada día pienso en viajar. Además, esto de tener un blog de viajes lo "empeora", ya que sigo y leo infinidad de otros blogs que me han hecho tener una lista bien larguita con mis grandes sueños viajeros. Ahora mismo no puedo imaginarme una vida sin viajar, porque definitivamente forma parte de mi y de quién soy.

Valle de Barrosa, Pirineo Aragonés

Realmente no se de dónde me viene este espíritu. A mucha gente su familia se lo inculca desde pequeños, pero mis padres en cambio nunca han sido grandes viajeros y la aventura les va más bien poco. Si a esto le sumas mi "miedo" a volar, tendría todas las papeletas para que no me gustase viajar. Sí, me subo a un avión y a la mínima turbulencia se me ponen los pelos como escarpias y el corazón me late a 1.000. Pero aquí sigo, cogiendo varios vuelos al año.
Saint-Cirq-Lapopie, Francia

Quizás suena a tópico, pero a mi viajar me aporta cosas que ninguna otra cosa lo hace. Y sí, me ha hecho madurar. Y por qué no, también ha hecho que me convierta en una organizadora de viajes experta, porque soy de esas que viajan con una plantilla de Excel escrita de cabo a rabo. Y me encanta! Soy de las que organizan la ruta a la perfección y reservan todos los alojamientos, porque prefiero gastar el menor tiempo posible en ruta haciendo cosas que puedo planificar desde casa.
Kasbah de Telouet, Marruecos

Viajar me ha hecho aprender a relacionarme más con otras personas, a comunicarme con gente de otras culturas, a saber salir de apuros y a tener mucha más paciencia de la que tenía hace unos años. Aún recuerdo como estando en Costa Rica, uno de mis primeros viajes, lloraba porque había pagado $80 por una excursión por el Parque Nacional de Corcovado y caía tal cortina de agua que me iba a mojar hasta lo que no puedo nombrar. Ahora lo pienso y me digo a mi misma: qué niñata eras, estabas en un país increíble, en su Parque Nacional más remoto y con una naturaleza abrumadora a tu alrededor, y estabas llorando! A día de hoy, si llueve, me pongo la capucha y la funda impermeable a la mochila y tira palante. Pero es necesario pasar por este tipo de situaciones para crecer y madurar como persona.
Pulau Kapas, Malasia

Y créeme, viajar no es siempre fácil. También te enfrentas a situaciones de tensión, a engaños o a decepciones cuando llegas a un lugar que resulta no ser lo que esperabas. Eso me pasó por ejemplo en el volcán Kawa Ijen, en Indonesia, donde viví mi peor experiencia viajando hasta el momento.


Viajar también pone a prueba la relación con tu pareja. Para mi no hay nada mejor que viajar con la persona que quieres y compartir esos momentos tan especiales juntos. Ese atardecer, ese paisaje que te quita el aliento o esa playa paradisíaca para los 2 solos. Pero también hay momentos de discusión y enfrentamiento el uno con el otro, que si superas, fortalecen la relación. 
Kilchurn Castle, Escocia

Ahora hablemos un poco de la sociedad que nos rodea. Empiezo a estar cansada de los típicos comentarios: "qué bien vives", "no paras", "es que siempre estás de vacaciones?", "pero no te fuiste ya de viaje hace poco?", etc. O lo que muchos piensan y no se atreven a preguntar: de dónde sacas el dinero? Pues de trabajar, de dónde va a ser. Ni mis padres, ni yo ni mi pareja somos millonarios. Ojalá lo fuéramos, porque entonces sí que no se me iba a ver el pelo!

Estudié una carrera de 5 años nada fácil, luego 2 másters y ahora trabajo de algo que realmente me gusta y con un sueldo que no me puedo quejar. Por qué tengo entonces que dar explicaciones o hasta incluso "sentirme mal" porque me vuelvo a ir de viaje? O por soñar con tener unos meses sabáticos? Algo nada bien visto en nuestro país, por cierto.
Arrozales de Jatiluwih, Bali

Otra cosa que me molesta bastante es que me digan: "Siempre estás pensando en lo mismo". Perdonadme entonces por no pensar en tener hijos, a qué discoteca iré este fin de semana o qué modelito me voy a comprar. Realmente, creo que cada uno puede pensar y se puede gastar su dinero en lo que le plazca.

Y qué os voy a contar de los comentarios de mi madre, que para cada viaje tiene la misma frase preparada: "Hija mía, es que siempre andas buscando el peligro. Hace falta irse tan lejos?". Sí mama, sí... hace falta! Y no ando siempre buscando el peligro, tampoco estoy loca! Justo el año pasado fui a la isla de Borneo y unos meses antes de marcharme una pareja de españoles desapareció en la isla. Os podéis imaginar a mi madre, no? Porque además, salió en todas la noticias! Aún recuerdo su Whatsapp: "Irene, era Borneo dónde me dijiste que ibas este año?". Quizás, si algún día soy madre, entenderé también sus miedos. A mi padre en cambio no le importa que me vaya lejos, pero su obsesión son todas las clases de drogas que me van a meter en la mochila. Su frase más usada y que no falla es: "Irene, que las cárceles de esos países no son como las de aquí".

Ibon de Plan, Aragón

Siempre que pueda voy a marcharme de puente y voy a aprovechar al máximo las 5 semanas de vacaciones que tengo. Que puedo montarme 2 grandes viajes en un año? Pues allá vamos! Así va a ser este año, por ejemplo. No quiero verme de abuelita, sentada en una butaca y arrepentida por todo lo que pude haber hecho y no hice. La vida son 2 días y de la noche a la mañana te puede cambiar radicalmente!

Cuántas veces he escuchado la frase: "Ya viajaré cuando me jubile". En serio? Perdona, pero si no lo has hecho cuando eres joven, que estás lleno de vitalidad y energía, no lo vas a hacer cuando tengas dolor de huesos, una prótesis en la cadera o problemas de corazón.
Parque Nacional de Bako, Borneo

Hasta aquí mis reflexiones de hoy. Pensaba que me iba a costar mucho escribir este post, pero me he emocionado tecleando y ha salido así, sin más...

Os deseo a todos (y a mi misma) muchos viajes. Y si no te gusta viajar, te deseo lo que más feliz te haga!

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